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lunes, 23 de marzo de 2020

EL HIJO DEL HOMBRE


¿Por qué estás triste?

Escucha, vendrá otro después de mí que podrá dar a la Tierra
 cosas más visibles de lo que podría haber hecho.

Renovará los mundos y su pie hará que tu Tierra
 se convierta en una belleza insospechada.

Desde arriba dirigirá y observará la Tierra,
 y todo lo que ahora es imperfecto, será perfecto.

Él construirá una torre que alcanzará el trono de Dios y te hará gozar de nuevo.

No llores porque solo vine a decirte que vendrá, para que no te desanimes.

     Jesús a sus discípulos sobre la venida de Abd-ru-shin, "El Hijo del Hombre"

jueves, 5 de marzo de 2020

EL EXTRAÑO




.
                                                         EL EXTRAÑO

Las tinieblas reinaban nuevamente sobre la Tierra.
Oscurecían triunfantemente a los seres humanos,
  y cerraron el camino hacia el reino puro espiritual.

            La Luz de Dios habíase retirado de ellos.

El cuerpo, que como receptáculo terreno había servido para eso, estaba pendiendo sangrando y destruido en la cruz, como victima de la protesta de aquellos a quien quiso traer la felicidad y la santa paz.

En el punto más alto de toda la Creación, en la radiante cercanía de Dios,
 se encuentra el Castillo del Grial, como Templo de la Luz.

Y en él dominaba inmensa tristeza a causa de los espíritus humanos perdidos en las profundidades que, en ciega ilusión del querer saber mejor, se cerraron hostilmente a la Verdad y se dejaron atizar por las tinieblas llenas de odio hasta perpetrar el crimen contra el Hijo de Dios.

Pesadamente se abatía por sobre el mundo todo esa maldición así criada por la humanidad y la oprimió en una estrechez de comprensión aún mayor.

Con serio espanto, un joven contemplaba allá desde el Burgo del Grial
 el ignominioso acontecimiento... el futuro Hijo del Hombre.

Ya en ese tiempo él se encontraba en su preparación que llevó milenios;
 pues bien equipado debería bajar hacia las profundidades
 donde las tinieblas reinaban por voluntad de los seres humanos.

Y ahí que posó delicadamente en el hombro del joven absorto la mano de una mujer.

La Reina primordial de la femineidad se hallaba a su lado y habló con afectuosa tristeza:

“Deja el acontecimiento actuar por sobre ti, querido hijo. Así es el campo de lucha que tendrás que atravesar en la hora de la realización; ¡pues, a pedido del Salvador asesinado, Dios-Padre concede que tu, antes del Juicio, anuncies una vez más Su Palabra a los renegados, a fin de salvar aquellos que aún quieran oírla!”

 ¡Silencioso, el joven bajó la cabeza, y en fervorosa oración pidió fuerzas,
 pues el eco de tan grande amor de Dios se revolvía poderosamente en él!
               

                                                    Abd-ru-shin
                                                MENSAJE DEL GRIAL

                           

 "El extraño " de la Obra Eterna y Sagrada "En la Luz de la Verdad"
                                         Mensaje del Grial de Abd-ru-shin

                           
                        Para la absorción apropiada del Mensaje de Grial,
                     es esencial leer las disertaciones en la secuencia dada.
                     De otra forma...habrán lagunas que imposibilitarán un                                                              entendimiento completo.

 "La Obra "En la Luz de la Verdad" es una fuente de Conocimiento Puro
     para todos aquellos quienes sinceramente buscan por La Verdad."

     Abd-ru-shin nunca tuvo la intención de fundar una nueva religión,
                                                  secta o comunidad religiosa.

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sábado, 23 de febrero de 2019

CASTIDAD







CASTIDAD

LOS SERES HUMANOS han restringido increíblemente el concepto de la castidad hasta tal punto que ya no queda absolutamente nada de su verdadero significado. Encaminado incluso por sendas erróneas, su deformación ha traído, como natural consecuencia, una opresión inútil sobre muchas personas y aun, muy frecuentemente, indecible sufrimiento.

Preguntad donde queráis qué es castidad y en todas partes obtendréis como respuesta el concepto de la virginidad corporal aclarado de uno u otro modo; en todo caso, en tal concepto culmina la idea que de ella tiene la humanidad.

Esto manifiesta, ya de por sí, plenamente la estrecha mentalidad de los seres humanos que se subyugan al intelecto, siendo éste el que ha fijado los limites de todo lo terreno, ya que sus facultades nacidas de lo terrenal no le permiten alcanzar un nivel superior.

Cuán más fácil no sería, entonces, para el hombre, pasar por casto y crearse una reputación como tal pavoneándose en su vana fatuidad. Pero con semejante actitud no conseguirá dar un solo paso ascendente por el camino que conduce a los Jardines luminosos, al Paraíso, que es la meta bienaventurada del espíritu humano.

De nada le sirve al hombre conservar virgen su cuerpo físico si mancilla su espíritu, pues así no logrará jamás franquear los umbrales que de forma escalonada conducen hacia las alturas.

La castidad es muy distinta de lo que los hombres se imaginan, más global, mayor, y no implica oposición a la naturaleza; pues esto sería contravenir las leyes que vibran en la Creación de Dios, lo cual no puede quedar sin repercusiones perjudiciales.

La castidad es el concepto terrenal de la Pureza, que es divina. Es para todo espíritu humano la aspiración de concretar en la materialidad densa el presentido reflejo de algo que, en lo divino, es evidente. La Pureza es divina. La castidad es su imitación por el espíritu humano, esto es, una imagen espiritual que puede y debe hacerse visible en la actividad terrenal.

A todo espíritu humano ya maduro debería bastarle esto como ley fundamental para ejercer la castidad. Mas aquí en la Tierra, impulsado por no pocos deseos egoístas y con el único fin de satisfacerlos, el hombre se inclina a engañarse a sí mismo imaginándose poseer ciertas cosas que en realidad no existen absolutamente en su interior.

¡El egoísmo toma el mando y paraliza su volición verdaderamente pura! El hombre jamás se lo confesará a sí mismo, al contrario, seguirá dejándose engañar tranquilamente. Y al no saber como justificarse, califica de inevitable sumisión al destino lo que con frecuencia es, a todas luces, un afán de satisfacer los más reprensibles deseos egoístas.

He aquí por qué necesita otras indicaciones que, como línea de conducta y base de apoyo, le permitan reconocer y experimentar vivamente lo que es en realidad la castidad tal y como reside en la Voluntad divina, que no quiere que en la Tierra nada se separe de la naturaleza.








¡En lo Divino, la Pureza se halla íntimamente ligada al Amor! Por eso aquí, en la Tierra, el hombre no debe intentar separar estos dos conceptos, si es que han de traerle bendiciones.

Mas resulta que también el amor en la Tierra no es otra cosa que una maléfica caricatura de lo que es en realidad. Por eso no puede unirse, sin una modificación previa, al verdadero concepto de la Pureza.

A todos los que aspiran a adquirir castidad dirijo la siguiente sugerencia, que proporciona la base de apoyo que el hombre necesita en la Tierra para vivir conforme a la ley de la Creación y, por lo tanto, para ser grato a Dios:

“Aquél que en todos sus actos tenga siempre en cuenta no causar daño y no emprender nada que más tarde pueda afligir al prójimo que confía en él, obrará siempre de tal suerte que su espíritu permanecerá libre de toda carga, mereciendo entonces realmente el calificativo de casto”.

Estas simples palabras, bien comprendidas, pueden guiar al hombre a través de toda la Creación salvaguardándolo y conduciéndolo hacia las alturas de los Jardines luminosos, que son su verdadera patria. Estas palabras son la llave para actuar de manera justa en la Tierra; pues en ellas reside la verdadera castidad.

Jesús, el Hijo de Dios, ha expresado exactamente lo mismo con otras palabras:

“¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!”.

Mas guardaos muy bien de caer en los antiguos errores humanos, acomodando a vuestro gusto el sentido de las palabras y deformándolas parcialmente para que sirvan a vuestros intereses egoístas, os tranquilicen cuando obréis falsamente y os ayuden a adormecer a vuestros semejantes en su indolencia o incluso a engañarlos.

Interpretad estas palabras como realmente deben ser interpretadas y no del modo que os parezca más cómodo y más conveniente para vuestros fines personales. Entonces se transformarán en espada afiladísima puesta en vuestra mano, con la cual podréis vencer las tinieblas, si tal es vuestra voluntad. Dejad que estas palabras cobren vida en vosotros de manera justa a fin de abarcar la vida en la Tierra como vencedores colmados de júbilo y agradecimiento.

                                                       Abd-ru-shin
                                               MENSAJE DEL GRIAL

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          "Castidad" de la Obra Eterna y Sagrada "En la Luz de la Verdad"
                                        Mensaje del Grial de Abd-ru-shin

                             
                                Para la absorción apropiada del Mensaje de Grial,
                            es esencial leer las disertaciones en la secuencia dada.
       De otra forma...habrán lagunas que imposibilitarán un entendimiento completo.

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jueves, 21 de febrero de 2019

CANDOR INFANTIL





Candor Infantil

La palabra “cándido” es una expresión que el hombre en su manera de hablar superficial e irreflexiva suele emplear impropiamente la mayor parte de las veces.

Restringida por la pereza espiritual, la expresión no es sentida con la suficiente profundidad como para poder comprenderla correctamente. Claro que quien no la haya captado en toda su extensión, tampoco podrá emplearla jamás como es debido.

Mas, es justamente el candor infantil lo que tiende al hombre la sólida escala de ascensión hacia las Alturas luminosas, hacia la posibilidad de madurar para todo espíritu humano y hacia el perfeccionamiento con miras a una existencia eterna en esta Creación, que es la mansión de Dios Padre, puesta por Él a disposición de los hombres a condición de que continúen siéndole huéspedes gratos. Huéspedes que no causen daños en los aposentos que por un acto de gracia les fueron entregados en usufructo con la mesa siempre puesta y siempre abundante.

¡Mas cuán lejos se halla actualmente el hombre de ese candor que tanto precisa!

Y es que sin él nada puede conseguir para su espíritu. El espíritu tiene que poseer candor, pues aun adquiriendo plena madurez, es y seguirá siendo un “niño” de la Creación.

¡Un niño de la Creación! Esta expresión encierra un profundo sentido; pues llegar a serlo, llegar a ser un “niño” de Dios es su misión. El que lo logre o no, depende del grado de madurez que esté dispuesto a adquirir en el curso de su peregrinación a través de todos los planos de la materialidad.

Ahora bien, esta disposición de ánimo tiene que ir acompañada de la acción. En los planos espirituales, la voluntad es simultáneamente acto. Voluntad y acto son allí la misma cosa. Pero sólo en los planos espirituales y no en los planos de la materialidad. Cuanto más denso y grave es un plano material, tanto más dista el acto de la voluntad que lo engendra.

Que la densidad constituye un obstáculo, se hace patente ya en el sonido, el cual, en su movimiento a través de la materia, resulta impedido en mayor o menor grado según lo densa que ésta sea. Incluso a cortas distancias puede advertirse claramente este fenómeno.

Cuando alguien está haciendo leña o clavando puntas en una obra cualquiera, puede verse claramente el movimiento del hacha o del martillo; en cambio, el sonido de los golpes tarda algunos segundos en llegar a nuestros oídos. Cualquiera habrá tenido ocasión de observar este fenómeno tan notorio.

Cosa análoga, pero mucho más acentuada, ocurre en la Tierra entre la voluntad y la acción del ser humano. La voluntad asalta al espíritu; en él se convierte inmediatamente en acción. Pero para que la voluntad se ponga de manifiesto visiblemente en la materialidad densa, el espíritu precisa del cuerpo físico. Sólo por impulso puede actuar el cuerpo a los pocos segundos de entrar en acción la voluntad. En este caso queda eliminado el trabajo lento y pesado del cerebro anterior que generalmente es quien sirve de vía de comunicación a la voluntad, para que ésta llegue a causar efecto en la actividad del cuerpo.

Esta vía normal exige un lapso de tiempo un poco más largo. A veces sólo se produce un efecto débil o ni siquiera llega a producirse efecto alguno, debido a que la volición, en su largo camino, ha perdido fuerza o ha quedado bloqueada por las cavilaciones del intelecto.

A este respecto, aunque sea un tanto fuera de lugar, permítaseme una observación acerca de la Ley natural de la atracción de las afinidades, de cuyos efectos se ha hecho caso omiso, a pesar de ser claramente visibles en la actividad humana:

Las leyes humano-terrenales son elaboradas y aplicadas por el intelecto. De aquí que los planes premeditados, es decir, los actos precedidos de una reflexión, sean sancionados con mayor rigor y severidad que los actos pasionales, es decir, sin reflexión. En la mayor parte de los casos, estos últimos son juzgados teniendo en cuenta circunstancias atenuantes.

En realidad existe aquí en afinidad con la actividad del intelecto sometido a las Leyes de la Creación, una relación imperceptible para los hombres, para todos aquellos que se someten incondicionalmente al intelecto. Para ellos esto es totalmente comprensible.

De este modo, sin conocer esta relación, cuando se trata de un acto pasional, la mayor parte de la pena se adscribe al plano espiritual. Los legisladores y los jueces ni lo presienten, pues parten de principios muy distintos, netamente intelectuales. Mas reflexionando profundamente y conociendo las Leyes que actúan en la Creación, todo se presenta bajo una luz completamente diferente.

No obstante, y lo mismo en otros juicios y sentencias terrenales, las Leyes vivientes de Dios en la Creación actúan de por sí con plena autonomía, sin que influyan en ellas para nada las leyes y conceptos humano-terrenales. ¡A ningún hombre sensato se le ocurrirá pensar que una culpa real y verdadera – no una culpa tildada como tal por el criterio humano – pueda darse por liquidada ante las Leyes divinas por el hecho de haber sido expiada ya mediante el cumplimiento de la sentencia dictada por el intelecto terrenal!

Desde hace miles de años éstos vienen siendo prácticamente dos mundos separados. Separados por el modo de obrar y de pensar de los hombres, debiendo haber sido sólo uno; un mundo donde reinen únicamente las Leyes de Dios.

La redención mediante la pena impuesta por semejante sentencia terrenal sólo puede realizarse en la medida en que las leyes y penas concuerden con las Leyes de Dios en la Creación.

Ahora bien, existen dos clases de actos pasionales. En primer lugar los ya descritos, que en realidad deberían llamarse actos impulsivos, y, por otra parte, los actos pasionales que surgen del cerebro anterior, mas no del espíritu, y que pertenecen al sector del intelecto. Cierto que estos últimos son actos pasionales sin reflexión, pero no deben ser tratados con la aplicación de los mismos atenuantes que tratándose de los actos impulsivos.

No obstante, una justa distinción entre estos actos podrán encontrar aquí solo aquellos hombres que conozcan todas las Leyes de Dios en la Creación y estén instruidos en sus efectos. Esto ha de quedar reservado a tiempos venideros en que ya no existan en los hombres los actos arbitrarios, por haber adquirido una madurez espiritual tal que sólo les permita vibrar en armonía con las Leyes divinas en todos sus actos y todos sus pensamientos.

Este paréntesis sólo pretende incitar a la reflexión; no forma parte del fin propiamente dicho de esta conferencia.

Queda advertido tan sólo que voluntad y acción son una sola cosa en el plano espiritual, pero que en los planos materiales se disocian en razón de la naturaleza de la materia. Por eso dijo Jesús a los hombres en aquel tiempo: “El espíritu está pronto, pero la carne es flaca.” La carne, en nuestro caso la materia densa del cuerpo, no lleva a efecto todo lo que en el espíritu ya fue voluntad y acción.

No obstante, incluso en su vestidura de materia densa aquí en la Tierra, el espíritu podría obligar a su voluntad a que se manifieste, convirtiéndose en acción en el plano material, si no fuese tan indolente para ello. El espíritu no puede hacer responsable al cuerpo de esta indolencia; pues el cuerpo le fue dado al espíritu solamente como instrumento, y es él quien tiene que aprender a dominarlo para servirse de éste de manera adecuada. –

Decíamos, pues, que el espíritu es un niño de la Creación. Y que ha de poseer candor, si es que quiere cumplir con la finalidad que le ha sido asignada en la Creación. La presunción orgullosa del intelecto le apartó del candor, porque no pudo “comprenderlo” en su verdadero sentido. De este modo, el espíritu ha perdido todo apoyo en la Creación, la cual se ve obligada ahora a expulsarlo como elemento extraño, perturbador y nocivo, a fin de poder conservar su propia salud.

Sucede, pues, que los hombres van cavando su propia tumba a fuerza de proseguir en su errada forma de pensar y de obrar. –

Es curioso que cualquier adulto deseoso de experimentar verdaderamente la Navidad tenga que trasladarse primeramente al tiempo de su niñez.

¡Es éste un testimonio bastante claro de que, como adulto, es incapaz de vivir la Navidad con sensibilidad espiritual! ¡Es la prueba neta de que ha perdido algo que poseía cuando niño! ¿Por qué no da que pensar esto a los hombres?

Una vez más es la pereza espiritual la que impide ocuparse seriamente de estos asuntos. “Eso son cosas de niños”, dicen; “los adultos no deben perder el tiempo en ellas. Deben pensar en cosas más serias.”

¡Cosas más serias! Para ellos esas “cosas más serias” se reducen a la codicia de bienes materiales, es decir, al trabajo del intelecto. Tan pronto se le da cabida al sentir intuitivo, el intelecto rápidamente aleja y reprime los recuerdos, con el fin de no perder su preponderancia.

En todos estos detalles aparentemente tan insignificantes podrían reconocerse cosas de suma importancia, si el intelecto concediese tiempo para ello. Pero él es el que ahora posee la supremacía, y por conservarla, lucha con toda astucia y perfidia. Mejor dicho, no es él quien realmente lucha, sino lo que se oculta tras él, convirtiéndolo en su instrumento: ¡las tinieblas!

Su afán es no dejar encontrar la Luz en los recuerdos. Pero hasta qué puntoel espíritu aspira encontrar la Luz y beber nuevas fuerzas en sus fuentes, salta a la vista en el hecho de que, al surgir el recuerdo de la Navidad cuando niño, se despierta una vaga nostalgia, casi dolorosa, que a muchos hombres llega a ablandar el corazón pasajeramente.

Este enternecimiento podría muy bien llegar a ser la base del despertar espiritual si fuese aprovechado inmediatamente con toda energía. Pero, desgraciadamente, los adultos lo único que hacen en tales ocasiones es dejarse llevar por sus sueños, desperdiciando así la fuerza surgida. Y con sus sueños se va también la ocasión sin haber sido aprovechada ni haber traído beneficio alguno.

Es más, cuando alguien siente que se le escapan las lágrimas, se avergüenza de ellas y trata de disimularlas, se obliga a dominarse dándose un empujón que con frecuencia pone al descubierto una obstinación inconsciente.

¡Cuánto podría aprender el hombre de todo esto! No en vano se mezcla una vaga melancolía en los recuerdos de la infancia. Es la intuición inconsciente de que algo se ha perdido dejando un vacío, la incapacidad de volver a sentir intuitivamente con aquel candor infantil.

Pero vosotros, seguramente, ya habéis observado repetidas veces el efecto maravilloso y reanimador que produce la mera presencia silenciosa de un hombre cuyos ojos desprenden aquí y allá candorosos destellos.

El adulto no debe olvidar que candor no es lo mismo que puerilidad. Vosotros no sabéis aún lo que es el candor en definitiva, ni a qué se debe que obre de tal manera. Ni por qué Jesús dijo: “Sed como los niños”.

Para comprender lo que es candor debéis poneros primeramente en claro que éste no tiene por qué estar ligado a la infancia como tal. Sin duda conoceréis niños que carecen de este candor verdaderamente hermoso. Es decir, hay niños sin candor. Un niño malo jamás dará impresión de candor, como tampoco un niño mal educado, o mejor dicho, sin educación.

Resulta, pues, que el candor y la condición de niño son dos cosas independientes la una de la otra.

Lo que aquí en la Tierra se califica de candoroso es una ramificación de los efectos de la Pureza. Pureza en el sentido más elevado, no en el sentido meramente humano-terrenal. El ser humano que vive en la luz de la Pureza divina, que da cabida en sí mismo al rayo de la Pureza, adquiere de hecho candor infantil, ya sea niño o adulto.

El candor infantil es el fruto de la pureza interior o el signo de que un ser humano se ha entregado a la Pureza, se ha hecho su siervo. Todo esto no son sino diversas formas de expresión con las que, en realidad, se designa una y la misma cosa.

Por consiguiente, sólo el niño que sea puro en sí puede actuar con candor, como también el adulto que abrigue la Pureza en su interior. ¡Por eso, su presencia refresca y vivifica, por eso inspira confianza!

Y allí donde reside la Pureza verdadera puede albergarse también el Amor auténtico; pues el Amor divino obra a través del rayo de la Pureza. El rayo de la Pureza es la senda por la que camina el Amor. No le sería posible seguir otra.



¡Quien no haya dado entrada en sí al rayo de la Pureza, jamás será alcanzado por el rayo del Amor divino!

El hombre, empero, al apartarse de la Luz por el desarrollo unilateral de su pensar intelectual, en provecho del cual ha sacrificado todo lo que podía elevarle, se ha privado a sí mismo del candor, quedando sujeto a esta Tierra, es decir, a la materia densa, por miles de cadenas que le tendrán cautivo en tanto no se libere él mismo de ellas. Pero su liberación no llegará con la muerte terrenal, sino únicamente con el despertar de su espíritu.

           

                                                      Abd-ru-shin
                                                MENSAJE DEL GRIAL

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 "Candor infantil" de la Obra Eterna y Sagrada "En la Luz de la Verdad"
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jueves, 14 de febrero de 2019

EL SILENCIO



EL SILENCIO

SI SURGE EN tí un pensamiento, reténlo, no lo exteriorices en seguida, sino nútrelo; pues reteniéndolo en el silencio, se condensa y adquiere mayor fuerza, como el vapor sometido a presión.

La presión y la condensación generan una actividad de naturaleza magnética que actúa conforme a la ley según la cual lo más fuerte atrae a lo más débil. Así resulta que, de todas partes, las formas de pensamiento similares son atraídas y retenidas, intensificando más y más la fuerza de tu propio pensamiento inicial; ellas actúan, a su vez, de tal suerte que la forma concebida originalmente se va puliendo mediante la asociación de formas extrañas, se transforma y va tomando aspectos diversos hasta llegar a su madurez. Todo esto lo sientes bien en tu interior, pero siempre crees que es tan sólo efecto de tu propia volición. Pero ¡no es en ningún caso únicamente tu propia volición la que entra en juego, sino que siempre tendrás allí implícitamente algo extraño a ti!

¿Qué te dice este proceso?

Que sólo en la unión de numerosos elementos aislados se puede crear algo perfecto. ¿Crear? ¿Es ésta la palabra exacta? No, sino formar. No hay nada nuevo por crear; se trata únicamente de constituir nuevas formas, puesto que todos los elementos ya existen en la obra magna de la Creación. Sólo que estos elementos, para cobrar utilidad, deben ser encaminados hacia la perfección, que es el resultado de la unión.

¡La unión! No pases de largo por este concepto, sino procura profundizar en él, pues sólo mediante la unión puede alcanzarse madurez y perfección. ¡Este principio reposa en la Creación como un pequeño tesoro que quiere ser descubierto! Está estrechamente relacionado con la ley de que sólo dando se puede recibir. Mas, ¿cuál es la condición necesaria para comprender debidamente estos principios, es decir, para vivirlos? ¡El amor! Por eso el amor figura como fuerza suprema, como poder ilimitado en los secretos de la gran Existencia.

Tal como la unión actúa en el caso de un solo pensamiento, constituyendo, puliendo y configurando, así sucede también en el caso del hombre mismo y de la Creación entera, que, en un incesante unirse de formas individuales ya existentes, es objeto de constantes remodelaciones en virtud de la fuerza de la voluntad, abriéndose así el camino que conduce hacia la perfección.

Un solo individuo no puede ofrecerte perfección, pero sí la humanidad entera en la pluralidad de sus caracteres. Todo individuo posee algo que necesariamente forma parte del todo. He aquí por qué el que ya ha llegado a un grado avanzado de perfección, el que ya no codicia las cosas terrenas, ama a la humanidad entera y no a un solo ser, ya que sólo la humanidad entera puede hacer que las cuerdas de su alma ya madura, puestas en libertad a través de varias purificaciones, suenen entonando el acorde de armonía celestial. ¡Y puesto que todas las cuerdas vibran, lleva la armonía en su interior!

Volvamos a ese pensamiento que atrajo formas extrañas adquiriendo con ello cada vez más fuerza. Exteriorizándose finalmente en forma de potentes ondas energéticas, atraviesa el aura de tu propia persona y ejerce su influencia en contornos más amplios.

Esto es lo que los hombres llaman magnetismo de la persona. Los no iniciados dicen: “Irradias un no sé qué”. Según su peculiar carácter, será algo agradable o desagradable, atrayente o repulsivo. Como quiera que sea ¡es algo que se siente!

¡Mas, tú no irradias nada! El fenómeno que produce esa sensación en otras personas tiene su origen en el hecho de que atraes hacia ti, cual un imán, todo lo que espiritualmente te es afín. Y esa atracción es lo que resulta sensible para los demás. Mas también en esto actúa la Ley del efecto recíproco. Así, en contacto contigo, sienten los otros claramente tu fuerza y ello hace, a su vez, que se despierte la “simpatía”.

Ten siempre presente que, expresado con nuestros conceptos, todo lo espiritual es magnético; que lo débil sucumbe siempre a lo más fuerte, por atracción o por absorción, ya lo sabes. Por eso, se quita “al pobre (débil) lo poco que aún le queda”, volviéndose éste dependiente.

En ello no hay injusticia alguna, sino cumplimiento de las Leyes divinas. Para protegerse de ello, el hombre no necesita más que esforzarse con verdadera voluntad.

Sin duda preguntarás: ¿Qué ocurrirá, entonces, cuando todos quieran ser fuertes, si llega el caso en que ya nada se pueda quitar a nadie? Entonces, caro amigo, el intercambio será voluntario en cumplimiento de la ley según la cual sólo dando se puede recibir. Esto no entrañará estagnación alguna, sino que será la manifestación de que todo lo mediocre ha sido eliminado.

Así ocurre que, por pereza, muchos pierden su independencia espiritual, terminando a veces por no poseer apenas la facultad de elaborar pensamientos propios.

Conviene subrayar aquí que sólo se atraen las afinidades. De aquí el refrán: “Cada oveja con su pareja”. Por eso seguirán encontrándose los bebedores, por eso se tienen “simpatía” los fumadores, los charlatanes, los jugadores y tantos otros más. No obstante, también los espíritus nobles se encuentran para alcanzar conjuntamente fines elevados. Pero esto no es todo.

Las aspiraciones espirituales acaban siempre repercutiendo en el plano físico, puesto que todo lo espiritual penetra en la materialidad densa. Aquí hay que tener en cuenta la Ley del efecto recíproco, ya que todo pensamiento mantiene contacto con su origen provocando a través de este contacto radiaciones retroactivas.

Al hablar de pensamientos me refiero exclusivamente a pensamientos “reales” que portan en sí la fuerza vital de la intuición del alma y no al derroche de energías de la sustancia cerebral que te ha sido confiada a manera de utensilio, derroche del que solamente resultan pensamientos efímeros que, cual difusas emanaciones, se manifiestan en frenética confusión y que, por fortuna, no tardan en desvanecerse. Con tales pensamientos no haces sino perder tiempo y energías en tanto que despilfarras un bien que se te ha encomendado.

Si, por ejemplo, meditas seriamente sobre una cosa cualquiera, tu pensamiento, intensamente magnetizado por la fuerza del silencio, atrae todo cuanto le es afín y así se fecunda. Al madurar, sobrepasa las lindes de lo ordinario y penetra incluso en otras esferas de las cuales recibe la afluencia de pensamientos más elevados…¡la inspiración! Por eso, cuando se trata de la inspiración, es de ti de quien ha de surgir el pensamiento fundamental. Contrariamente a lo que sucede en el caso de un médium, aquí tienes que ser tú, con tu pensamiento, el que tienda el puente hacia el más allá, hacia el mundo espiritual, para beber allí de sus fuentes con plenitud de conciencia.

Es por esto que la inspiración no tiene nada que ver con la mediumnidad.

Es así como tu pensamiento alcanza plena madurez en ti, te acercas a su realización y condensado por tu fuerza, llevas a efecto lo que anteriormente, en incontables elementos aislados, flotaba ya en el cosmos como formas de pensamiento.

De este modo, por unión y condensación de elementos espirituales existentes desde mucho tiempo atrás, vas creando tú una forma nueva. Así es como en toda la Creación van cambiando sin cesar las formas, y sólo las formas, ya que todo lo demás es eterno e indestructible.

Guárdate bien de concebir pensamientos confusos, de toda trivialidad en el pensar. La superficialidad se venga amargamente; pues no tarda en denigrarte haciendo de ti un juguete de influencias ajenas, con lo que fácilmente te volverás descontentadizo, caprichoso e injusto con cuanto te rodee.

Si concibes un pensamiento verdadero y lo retienes, su fuerza concentrada acabará llevándolo infaliblemente a la realización; pues el devenir de todas las cosas se desarrolla por entero de manera espiritual, debido a que toda fuerza es únicamente espiritual. Lo que de ello resulte visible para ti no será nunca otra cosa que la manifestación de las últimas repercusiones de un proceso anterior espiritual-magnético que tiene lugar con regularidad continua según un orden establecido.

Observa, y cuando pienses y sientas, no tardarás en poseer la prueba de que toda vida real y verdadera sólo puede ser vida espiritual, la única en la que puede haber origen y también evolución. Es preciso que llegues a la convicción de que todo cuanto ves con los ojos terrenales es, en realidad, un mero efecto del espíritu en su eterna actividad.

Todo acto humano, incluso el más pequeño movimiento, es siempre precedido de una volición del espíritu. Los cuerpos no desempeñan en esto otra función que la de simples instrumentos animados por el espíritu, que sólo a través de la fuerza espiritual llegaron a condensarse. Tal ocurre con los árboles, las piedras y toda la Tierra. Todo es animado, penetrado e impulsado por el Espíritu creador.

Puesto que toda la materia, esto es, lo que es visible con ojos terrenales, no es más que una manifestación de la vida espiritual, no te resultará difícil comprender que las condiciones de la vida terrenal se formarán, cada vez, conforme sea la naturaleza de la vida espiritual circundante más próxima. La consecuencia lógica de esto es bien clara: la sabia disposición de la Creación ha dotado al hombre de capacidad para que, sirviéndose de la Fuerza del Creador mismo, se moldee sus propias condiciones de vida. ¡Bienaventurado el que sólo la emplee para el bien! Mas ¡ay de aquel que se deje inducir a emplearla para el mal!

El espíritu en el ser humano se encuentra envuelto y enturbiado solo por los deseos terrenales que se adhieren a él como escorias y le obligan a encorvarse bajo su peso. Ahora bien, sus pensamientos son actos volitivos en los que late la Fuerza del espíritu. ¡El hombre puede decidir y pensar lo bueno o lo malo, o, lo que es lo mismo, puede guiar la Fuerza divina hacia el bien como hacia el mal! En esto radica la responsabilidad que posee el ser humano; pues la recompensa o el castigo son inevitables, ya que todas las consecuencias de sus pensamientos vuelven a su punto de partida en función del efecto recíproco, efecto infalible e inmutable en todo, es decir, inexorable. Por consiguiente, también incorruptible, severo, justo. ¿No es esto lo mismo que se dice de Dios?

Que hoy día muchos adversarios de la fe ya no quieran saber nada de la Divinidad, no altera en absoluto los hechos que acabo de exponer. Sólo tienen que suprimir la palabra “Dios” y ahondar seriamente en la ciencia para encontrar exactamente lo mismo, si bien expresado en otros términos. ¿No es ridículo, pues, proseguir la disputa?

Nadie puede burlar las leyes naturales, nadie puede ir contra ellas. Dios es la Fuerza propulsora de las leyes de la naturaleza; la Fuerza que ningún ser humano ha visto ni ha podido llegar a comprender, pero cuyos efectos todo el mundo tiene que ver por necesidad, percibir intuitivamente y observar cada día, cada hora, cada fracción de segundo, si es que realmente quiere ver; ver en sí mismo, en cada criatura, en cada árbol, en cada flor, en cada fibra de un pétalo cuando éste rompe prominente su envoltura para recibir la luz.

¿No es ceguera oponerse obstinadamente a esta realidad cuando todo el mundo, incluso los mismos inflexibles incrédulos, confirman y reconocen la existencia de esta Fuerza? ¿Qué es lo que les impide llamar “Dios” a esta Fuerza ya reconocida? ¿Es terquedad pueril o vergüenza de tener que confesar que durante tantísimo tiempo han venido tratando de negar obstinadamente una cosa cuya existencia siempre les pareció evidente?

Seguramente nada de esto. La causa habrá que buscarla más bien en el hecho de que por todas partes se presentan a la humanidad imágenes deformadas de la sublime Divinidad que, al someterlas a una investigación seria, no pueden ser aprobadas. Cualquier intento de comprimir en una imagen la Fuerza divina que todo lo abarca y todo lo penetra, ha de empequeñecerla y degradarla por fuerza.

Reflexionando profundamente vemos que ninguna imagen podría estar en concordancia con Ella. Precisamente porque todo hombre lleva en sí la idea de Dios, es por lo que se opone intuitivamente a toda restricción de aquella Fuerza majestuosa e inconcebible que le generó, que le guía.

El dogma tiene la culpa en gran número de aquellos que en su antagonismo tratan de sobrepasar todo límite dirigiéndose, con gran frecuencia, en contra de su más viva certeza interior.

¡Mas la hora del despertar espiritual no está lejos! La hora en que las Palabras del Redentor serán interpretadas correctamente y Su gran obra redentora será comprendida como es debido. Pues Cristo nos trajo la liberación de las tinieblas al mostrarnos el camino hacia la Verdad; al señalarnos, como hombre, la senda que conduce a las alturas donde reina la Luz. ¡Y con la sangre que derramó en la cruz estampó el sello de Su convicción!

¡La Verdad no ha sido jamás diferente de lo que era en aquel entonces y sigue siendo hoy, como seguirá siendo en decenas de millares de años, pues es eterna!

Por eso aprended a conocer las Leyes contenidas en el gran Libro de la Creación. ¡Someterte a ellas es amar a Dios! Pues al hacerlo no introduces disonancia alguna en la armonía, sino que contribuyes a desarrollar el impetuoso acorde hacia su máxima plenitud.

Ora sean tus palabras: “Me someto voluntariamente a las leyes existentes en la naturaleza porque es por mi bien”, ora digas: “Me someto a la Verdad de Dios que se manifiesta en las leyes naturales”, o “a la Fuerza impalpable que impulsa las leyes de la naturaleza”… ¿qué diferencia hay en su efecto? La Fuerza existe y tú la reconoces, tienes que reconocerla, pues otra alternativa no existe para ti a poco que reflexiones … y así, al hacerlo, reconoces a tu Dios, el Creador.

Y ésta es la Fuerza que obra en ti, también cuando piensas. ¡No la emplees, pues, impropiamente para el mal, sino piensa sólo el bien! No lo olvides jamás: al concebir pensamientos estás empleando Fuerza divina con la cual eres capaz de alcanzar lo más puro y sublime.

Procura no perder nunca de vista que todas las consecuencias de tu pensar recaen siempre sobre ti mismo, según la fuerza, la magnitud y la amplitud del efecto causado por tus pensamientos, en lo bueno como en lo malo.

Mas como todo pensamiento es espiritual, espiritual es también el plano en que vuelven a hacerse sentir sus consecuencias. Éstas las experimentarás en todo caso, ya sea aquí en la Tierra o después de tu muerte, en lo espiritual, pues al ser de carácter espiritual no están ligadas a la materia. Por consiguiente, la descomposición del cuerpo no suspende el desencadenamiento de tales consecuencias. El pago que se ha de recibir retroactivamente llegará con toda seguridad, antes o después, aquí o allá, pero llegará.

La ligazón espiritual con todas tus obras sigue manteniéndose sólida; pues también las obras terrenales, materiales, tienen un origen espiritual por efecto del pensamiento engendrador y continúan subsistiendo, aun cuando todo lo terrenal haya desaparecido. De aquí que sea justo decir: “Tus obras te esperan en la medida en que falten por alcanzarte sus efectos retroactivos.” Si en el momento de sufrir un efecto retroactivo todavía estás aquí en la Tierra, o te encuentras de nuevo en ella, la fuerza de las consecuencias que retornan de lo espiritual obrarán según su naturaleza para bien o para mal, repercutiendo en tu medio ambiente o directamente en ti, en tu propio cuerpo.

Recordémoslo aquí de modo especial: ¡la verdadera vida, la vida propiamente dicha, se desarrolla en el plano de lo espiritual! Y en una vida tal no existe noción del tiempo ni del espacio, por consiguiente, tampoco separación alguna. Está por encima de toda noción terrena. Por esta misma razón, dondequiera que estés, las consecuencias de tus actos te alcanzarán en el momento en que las repercusiones retornen, por Ley eterna, a su punto de partida. En este caso, nada se pierde, todo llega a buen seguro.

Esto viene a resolver la cuestión frecuentemente planteada sobre el por qué muchas personas aparentemente buenas tienen que padecer durante su vida terrenal grandes sufrimientos calificados hasta de injustos: ¡Son desenlaces que tienen que alcanzarles!

Ya conoces ahora la respuesta a esta pregunta, pues sabes que en todo ello no cuenta para nada el cuerpo que tengas en cada caso. Tu cuerpo no es tu propio ser, no constituye todo tu “yo”, sino un instrumento que tu mismo escogiste o tuviste que tomar conforme a las leyes que rigen la vida espiritual, que también puedes llamar leyes cósmicas, si con ello te resultan más comprensibles. La vida terrena actual no es más que una breve etapa de tu existencia verdadera.

Terribles perspectivas estas, si no hubiese escapatoria posible ni fuerza que se oponga a todo ello, ejerciendo protección. ¡Cuántos no desesperarían al despertar a la vida espiritual, prefiriendo haber seguido sumidos en su inveterado sueño! ¡No saber qué les espera, qué repercutirá en ellos por efecto retroactivo de sus propios actos de tiempos pasados, o, como la gente dice, “qué males tendrán que reparar”!

¡Mas no temas! Al despertar encontrarás, en la sabia disposición de la inmensa Creación, un camino trazado por esa fuerza que nace de la volición del bién, a la que ya me he referido en particular. Esta fuerza atenuará o desviará por completo los peligros del karma en vías de surtir su efecto.

También esto lo puso en tus manos el Espíritu del Padre. La fuerza de la volición del bién forma a tu alrededor un círculo capaz de disgregar el mal que se cierne sobre ti, o atenuarlo, cuando menos, en muy alto grado, de la misma manera que la atmósfera protege el globo terráqueo.

Mas he aquí que la fuerza de la volición del bién, esa gran defensa, se desarrolla y se acrecienta mediante el poder del silencio.

Por eso vuelvo a exhortaros con insistencia, a vosotros, los que buscáis:

“¡Mantened puro el hogar de vuestros pensamientos y practicad luego, en primer lugar, el gran poder del silencio, si queréis progresar en vuestra ascensión!”

El Padre ha depositado ya en vosotros la Fuerza requerida para todo. ¡Sólo tenéis que aprovecharla!

                                                      Abd-ru-shin
                                                MENSAJE DEL GRIAL

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 "El Silencio" de la Obra Eterna y Sagrada "En la Luz de la Verdad"
                                         Mensaje del Grial de Abd-ru-shin

                     
Para la absorción apropiada del Mensaje de Grial, es esencial leer las disertaciones en la secuencia dada. De otra forma...habrán lagunas que imposibilitarán un entendimiento completo.

      "La Obra "En la Luz de la Verdad" es una fuente de Conocimiento Puro para todos aquellos quienes sinceramente buscan por La Verdad."

     Abd-ru-shin nunca tuvo la intención de fundar una nueva religión,
                                     secta o comunidad religiosa.

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LA VENDA CAE Y LA FE SE TORNA CONVICCIÓN.



EXORDIO

LA VENDA CAE y la fe se torna convicción. ¡Sólo en la convicción reside la liberación y la redención!
Mis palabras van dirigidas solamente a quienes buscan con seriedad. Ellos deben estar dotados de capacidad y voluntad para estudiar con objetividad esta objetiva obra. Los fanáticos religiosos y los entusiastas inconstantes que desistan de ello, pues sólo perjudican a la Verdad. Los malintencionados y los que prejuzgan habrán de encontrar por sí mismos su juicio en las palabras.
El Mensaje alcanzará solamente a quienes todavía conserven en sí una chispa de Verdad y el ardiente deseo de ser realmente hombres. A todos ellos servirá de faro y báculo. Sin rodeos los sacará del caos de la actual confusión.
La Palabra que viene a continuación no pretende aportar una nueva religión, sino ser para todos los oyentes y lectores sinceros la antorcha con que encontrar el camino recto que los conduzca a las anheladas Alturas.
Sólo quien se mueve por sí mismo puede avanzar espiritualmente. El necio que se vale para ello de recursos ajenos en forma de concepciones hechas, recorre su senda no de otra suerte que el que se apoya en muletas en tanto que sus propios miembros sanos permanecen inactivos.
Mas en cuanto recurre a todas las facultades que, dormitando en él esperan su llamada y resueltamente las emplea para la ascensión, aprovecha según la Voluntad de su Creador el “talento” que le fue confiado. Así podrá superar fácilmente cuantos obstáculos se crucen en su camino con ánimo de descarriarle.
¡Despertad, pues! Sólo en la convicción reside la fe auténtica, y la convicción sólo se logra mediante un estudio y un examen implacables. ¡Erguíos como seres vivientes en la maravillosa Creación de vuestro Dios!
                                           Abd-ru-shin

                                     MENSAJE DEL GRIAL


 "Exordio" de la Obra Eterna y Sagrada "En la Luz de la Verdad"

                           Mensaje del Grial de Abd-ru-shin

Para la absorción apropiada del Mensaje de Grial,es esencial leer las disertaciones en la secuencia dada.De otra forma...habrán lagunas que imposibilitarán un entendimiento completo.

"La Obra "En la Luz de la Verdad" es una fuente de Conocimiento Puro para todos aquellos quienes sinceramente buscan por La Verdad."

Abd-ru-shin nunca tuvo la intención de fundar una nueva secta o comunidad religiosa.












lunes, 14 de enero de 2019

YO OS GUIO CON MI PALABRA DE VUELTA A DIOS

Yo os guio con mi Palabra de vuelta a Dios.

                 Abdrushin

EL TIEMPO ES INMÓVIL

El tiempo! ¿Es cierto que transcurre?

Si aceptamos tal principio, ¿por qué topamos con obstáculos
tan pronto intentamos profundizar en nuestras reflexiones?

La razón es bien sencilla:
      "porque el pensamiento fundamental es erróneo... pues el tiempo es inmóvil."
    
Nosotros somos los que corremos a su encuentro.
¡Nos movemos impetuosamente en pos del tiempo que es eterno y en él buscamos la Verdad!

El tiempo es inmóvil. Siempre es el mismo: hoy, mañana y en un millar de años.

Sólo las formas cambian. Nos sumergimos en el tiempo para beber del seno de sus memorias, para enriquecer nuestro saber con sus compilaciones.

Pues nada se ha perdido en él, todo lo ha conservado.
Jamás ha sufrido alteración alguna porque es Eterno.
También tú, ¡oh hombre!, eres siempre el mismo, ya seas joven o anciano.

          ¡El que eres serás siempre! ¿No lo has advertido ya tú mismo?
      
        ¿No notas claramente una diferencia entre la forma física y tu “yo”;
     entre el cuerpo, sujeto a transformaciones, y tú, el espíritu, que es Eterno?

                                               Abd-ru-shin
                                          Mensaje del Grial

De la conferencia "Despertad" del tomo I.
De la Obra Eterna "En la Luz de la Verdad".
Publicaciones Hispanas del Grial.

                                        Para la absorción apropiada del Mensaje de Grial....
                              es esencial leer las disertaciones en la secuencia dada.
          De otra forma...habrán lagunas que imposibilitarán un entendimiento completo.

                   "La Obra "En la Luz de la Verdad"... es una fuente de Conocimiento Puro...
                           para todos aquellos quienes sinceramente buscan por La Verdad."

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                                                            Mensaje del Grial de Abdrushin

lunes, 31 de diciembre de 2018

LA VOZ DE ABDRUSHIN

Mientras las flores estén floreciendo, mientras suenen las aguas y las montañas se eleven hasta el infinito...habrá hombres para escuchar la voz de Abdrushin y seguir el camino de la libertad espiritual.

                  Alfred Grégoire

¿POR QUÉ ESTÁS TRISTE?

¿Por qué estás triste?

Escucha, vendrá otro después de mí que podrá dar a la Tierra
cosas más visibles de lo que podría haber hecho.

Renovará los mundos y su pie hará que tu Tierra
se convierta en una belleza insospechada.

Desde arriba dirigirá y observará la Tierra,
y todo lo que ahora es imperfecto, será perfecto.

Él construirá una torre que alcanzará el trono de Dios y te hará gozar de nuevo.

No llores porque solo vine a decirte que vendrá, para que no te desanimes.

     Jesús a sus discípulos sobre la venida de Abd-ru-shin, "El Hijo del Hombre"

domingo, 30 de diciembre de 2018

LA OBRA EN LA LUZ DE LA VERDAD

La Obra En la Luz de la Verdad nos permite aprender la sencilla e incólume Verdad a través de la descripción perfecta de toda la Creación y del funcionamiento de sus Leyes Universales.

Específicamente, podemos encontrar el claro y directo camino que guía a los espíritus humanos para la auto concienciación a su desarrollo espiritual y a su regreso fuera de este mundo material...volviendo al mundo espiritual...de donde vinieron con la finalidad de desarrollar sus Espíritus.

http://www.conocimiento-espiritual.es

lunes, 24 de diciembre de 2018

HADAS Y GNOMOS DE JARDINES

Hadas y Gnomos de Jardines

por Herbert Vollmann

CUANDO NUESTROS OJOS se abrieron de repente para permitirnos ver el funcionamiento interior de la Naturaleza, estaríamos perdidos en asombro y admiración.

En todas partes, descubrimos que las fuerzas activas en la naturaleza son seres vivos, que participan con avidez y conciencia en el surgimiento y desaparición en los vastos reinos de la naturaleza.

Si pudiéramos mirar más de cerca, también descubriríamos finalmente los arquetipos de los gnomos de jardín, de los cuales unas imágenes aproximadas, más o menos bien producidas, adornan muchos jardines.

Este vislumbre detrás de la cortina del más allá es, por supuesto, posible sólo para los seres humanos como el presente para él, por lo tanto, que son clarividentes. Son ellos quienes, en algún momento, dibujaron las figuras de los enanos o gnomos y los transmitieron.

Las pequeñas criaturas de la naturaleza, a la que pertenecen los  elfos, así como los espíritus del agua, salamandras, las sílfides y así sucesivamente, ya estaban activos en la tierra mucho antes de que el hombre puso el pie en él por primera vez. Sin su participación no habría montañas, prados, ríos, lagos y mares.

Toda la naturaleza es animada por estos siervos fieles de Dios, que ejecutan su voluntad y sus mandamientos con exactitud en todas las cosas.

Una vez que ellos se balancean abnegadamente en la Voluntad de Dios, no pueden ser maliciosos ni equivocados. Sólo hombres imputaron tales cosas a ellos. Por toda la tierra, desde tiempos antiguos y también más recientes, existen muchas tradiciones sobre los seres de la naturaleza. En la Biblia se mencionan en el Evangelio de Marcos (4, 35-41), donde dice: "Y Jesús se levantó, y reprendió el viento, y dijo al mar: Paz, quédate quieto. Y el viento cesó y hubo una gran calma.

Esta simple descripción bíblica no expresa nada más que Jesús habló a aquellos seres de la naturaleza que son activos en los elementos del aire y del agua.

De  Paracelso , el famoso médico y estudioso de  la naturaleza  en la Edad Media, la tradición dice que, aun cuando un muchacho, él era capaz de ver las pequeñas criaturas de la naturaleza que trabajan en la mina de plomo en  Karnten . Su padre  asistió a  los mineros como unmédico.

Los gnomos compartieron con él mucho conocimiento de su actividad, explicando las fuerzas misteriosas en flores, metales y minerales, y cómo deben ser usadas para la salud y para la cura de enfermedades.Más tarde,  Paracelso  publicó un folleto sobre su experiencia con los seres de agua, tierra, fuego y aire.

Las personas de los tiempos antiguos vieron y oyeron estos seres con mucho más frecuencia de lo que es el caso hoy en día. Fue un bendecido trabajar juntos, un alegre dar y recibir ayudando y apoyando el amor.

Pero por un largo tiempo ahora, con pocas excepciones, los hombres, a través de su creciente actitud materialista, perdieron la conexión con los ayudantes del más allá. Ellos fueron finalmente prohibidos por los hombres para el reino de los cuentos de hadas y fábulas.

Sus formas reales se tornaron cada vez menos fieles a la naturaleza, y el conocimiento ya existente de su actividad se volvió superficial y se fundió en historias fantásticas, que difícilmente corresponden a la realidad.

Por último, pero no menos importante, durante ciertos períodos, el conocimiento de los seres de la naturaleza fue suprimido a la fuerza como herejía.

Sin embargo, los seres de la naturaleza todavía existen hasta hoy, en plena actividad. Ellos dirigen y guían, cuidan y protegen, alimentan y nutren, forman y se unen. En el plano astral, ellos crean maravillosos prototipos y modelos para la materia grosera de la Tierra.

O participan en los grandes vuelos de las aves migratorias, que contienen tanto lo que es misterioso para los hombres, en el que el sol, las estrellas y los campos magnéticos son de hecho importantes para el exterior; pero detrás de él están los siervos animistas, controlando y ayudando.

También advierte sobre los acontecimientos naturales, a los que los animales de advertencia son particularmente sensibles. Esto, sin embargo, no tiene nada que ver ni con el instinto ni con un sexto sentido, pero los animales simplemente ven a los seres de la naturaleza y reconocen sus advertencias, porque, debido a sus especies relacionadas, son más receptivos a ellos que los los hombres.

Los animales entonces transmiten las advertencias a los hombres por medio de comportamiento conspicuo y, de esa forma, las vidas de muchos ya han sido salvadas.

En el Libro de los Números (22, 21-35) tal visión se describe muy expresamente. El burro en el que el profeta  Balaam  iba montado de repente vio ante él un ser superior, un ángel del Señor que sostiene una espada desnuda en la mano, y se negó a ir más allá.

En un primer momento,  Balaam  no vio al ángel y llegó a los difíciles tres veces hacia atrás hasta que sus ojos se abrieron. Entonces él también podía ver al ángel y reconocer que él mismo estaba a punto de hacer algo mal.

En su actividad, los seres de la naturaleza trabajan con rayos, que ellos enlazan, combinan, conducen y alejan, y que, por así decir, son sus instrumentos. Así, los pequeños maestros constructores también están activos en el surgimiento de la materia de los átomos.

Será un tiempo bendecido y pacífico cuando los hombres sean nuevamente capaces de asumir la conexión con los pequeños y grandes seres de la naturaleza. La clarividencia no es absolutamente necesaria para ello. Es suficiente que los espíritus humanos, a través de un esfuerzo constante y genuino, despierten en sí mismos la capacidad de discernir y, en su percepción interior, traten de acercarse a esos seres.

La confianza y un corazón puro son lo que es necesario para ello.Aquel que sólo desea satisfacer su curiosidad o estimular su imaginación no encontrará ninguna conexión.

Pero los siervos de Dios todavía lamentan sobre los espíritus humanos que les gusta conocer todo lo mejor, cuya arrogancia y escarnio ya tuvieron que callarse en conexión con muchas otras cosas intangibles, cuando lo que antes no podía ser visto fue hecho de repente. visible a través de instrumentos que han sido refinados.

Ciertamente todavía existen personas que son capaces de ver los seres de la naturaleza. Pero, la mayoría de las veces, permanecen en silencio sobre eso y guardan sus experiencias para sí mismos, a menos que, al menos una vez, encuentren personas que estén abiertas para eso, para quien su conocimiento es de beneficio espiritual. -

De acuerdo con estas explicaciones, ciertamente no es tan absurdo considerar las esculturas de hadas y gnomos de jardín como símbolos de los seres de la naturaleza existentes, que también ayudan a los seres humanos de varias maneras. Pero si las hadas y gnomos de yeso fueran un incentivo para preocuparnos más con los seres vivos, entonces ellos mismos cumplirían una tarea que hasta entonces no les era destinada.

Pues es notable cómo el uso de estas hadas artificiales y gnomos de jardín se ha vuelto tan difundido en muchos países. Tal vez eso también sea una indicación del hecho de que los seres de la naturaleza todavía están fuertemente anclados en la creencia popular.Pero a partir de tal creencia, con una fervorosa volición, un conocimiento del reino de la naturaleza en su plena vitalidad puede un día crecer nuevamente.

Porque la naturaleza no es más que el desdoblamiento natural de la actividad de los servidores animistas. Pero para el hombre, la Naturaleza, con todo su trabajo animista, es un paso indispensable en su desarrollo espiritual en la Tierra. Cuanto más esté ligado a la Naturaleza, más temprano podrá comenzar su ascenso espiritua

HERBERT VOLLMANN

https://svdcomplementos.blogspot.com/2018/12/fadas-e-gnomos-de-jardins.html